Alteraciones en el hábitat
Las zonas con geopatías son lugares donde las radiaciones electromagnéticas, tanto de origen terrestre como ambiental, pueden afectar la salud física y mental de las personas. Estas áreas no solo influyen en los seres humanos, sino también en los animales y plantas. Curiosamente, algunos animales, como los gatos, los murciélagos y las serpientes, parecen sentirse atraídos por estas zonas, mientras que a muchos insectos les proporciona mayor vitalidad.
Un ejemplo notable es el comportamiento de las hormigas: la mayoría de los hormigueros se encuentran ubicados sobre geopatías, y el primer tramo de su recorrido suele seguir líneas de las redes Hartmann o Curry, conocidas por su relación con las geopatías. De igual manera, las abejas en estado salvaje tienden a construir sus colmenas sobre estos puntos geopáticos. Los apicultores que colocan sus colmenas sobre cruces de redes telúricas observan un notable aumento en la producción de miel y un incremento en la población de abejas. Estas zonas energéticas parecen dotar de vitalidad a las abejas, permitiéndoles realizar vuelos más largos y recolectar mayor cantidad de polen.
Las radiaciones presentes en un punto geopático pertenecen al espectro no visible de la luz, incluyendo rayos cósmicos, gamma, X, infrarrojos, ultravioletas y partículas alfa y beta. Estas radiaciones generan una alta concentración de iones positivos que alteran el equilibrio iónico del aire que respiramos, lo que puede afectar nuestra salud si nos exponemos de forma prolongada. Principalmente, se ven afectados los sistemas nervioso, endocrino y hormonal.
Las células humanas funcionan como circuitos electrónicos resonantes, vulnerables tanto a las frecuencias electromagnéticas naturales como a las artificiales. La exposición prolongada a ambientes con alta ionización positiva, resultado de estas radiaciones, favorece la formación de radicales libres, que dañan las células y promueven el envejecimiento y diversas enfermedades.
Por otro lado, existen lugares con altos niveles de vibración, considerados puntos de energía espiritual. No resultan perjudiciales para la salud, si se han armonizado y equilibrado vibracionalmente o energéticamente
El Impacto de las Geopatías
La geopatía más peligrosa que podemos encontrar es la combinación de varios factores, como la superposición de una corriente de agua subterránea, una falla tectónica y el cruce de las líneas energéticas Hartmann y Curry. A esta configuración se le podría llamar un «Punto Letal» debido a su alto potencial para afectar negativamente la salud.
En ciertos lugares, existen radiaciones nocivas que han sido identificadas a través de observaciones y estudios. Un paseo por un bosque puede revelar árboles con deformidades, como troncos torcidos, nudos en exceso o incluso síntomas de enfermedad. Estos árboles, al ser analizados mediante una prospección geobiológica mediante la radiestesia, suelen estar ubicados sobre zonas geopáticas, lo que sugiere una relación entre su deterioro y la energía del entorno.
Un ejemplo de cómo las geopatías afectan la salud es el caso de un fumador empedernido. Aunque el humo del tabaco daña sus pulmones, si duerme en un lugar libre de geopatías, su sistema inmunológico tendrá más capacidad para defenderse y retrasar el desarrollo de enfermedades como el cáncer. Sin embargo, si duerme sobre una geopatía, el avance de su enfermedad se acelerará, ya que estas zonas debilitan el sistema inmunológico y favorecen la aparición de patologías.
Dormir sobre una geopatía afecta negativamente al cuerpo, debilitando las defensas y aumentando la predisposición a enfermar. Al nacer, todos tenemos una alta sensibilidad a las radiaciones terrestres, pero esta se pierde en los primeros meses o años de vida. Por ejemplo, es común ver a un bebé encogido o durmiendo boca abajo en su cuna, posiblemente tratando de alejarse de una geopatía. Con el tiempo, el niño se acostumbrará a dormir sobre esa zona, como sucede con los adultos, aunque esto no significa que el impacto sobre su salud desaparezca.
Si una persona que ha sido sana comienza a experimentar problemas de salud tras mudarse a una nueva vivienda, es posible que esté durmiendo sobre una geopatía. Dependiendo de la intensidad de la geopatía, puede tardar entre 6 y 7 años en manifestar una enfermedad grave. Sin embargo, hay otros factores que influyen en este proceso, como la genética, infecciones virales, exposición a contaminantes y traumas. Por eso, no todas las personas se ven afectadas de la misma manera por un mismo tipo de geopatía.
Algunos estudios sugieren que las geopatías importantes podrían estar relacionadas con hasta el 80% de los casos de cáncer detectados. Esto se debe a que las radiaciones geopáticas pueden debilitar el organismo y favorecer el desarrollo de células malignas.
En nuestra vida cotidiana, cometemos muchos errores que afectan el equilibrio natural: construimos túneles en montañas, desviamos ríos, vertemos desechos tóxicos, talamos bosques y edificamos en zonas de alto riesgo, como cauces antiguos de ríos. También contribuimos a la destrucción de la capa de ozono. Para evitar estos daños, es crucial respetar la naturaleza y sus leyes bioclimáticas y geobiológicas. Ignorar estas normas puede costarnos no solo la salud, sino también la vida.
Fuentes de radiaciones nocivas en el hogar
Aunque nuestra vivienda o edificio esté en una «zona buena» o neutralizada geopáticamente, existen elementos dentro de nuestros hogares que pueden emitir radiaciones o generar ondas nocivas. Es importante ser conscientes de estas posibles fuentes y tomar medidas para minimizarlas. Algunos ejemplos de estos elementos son:
– Electrodomésticos y dispositivos electrónicos: Aparatos como radios, televisores, microondas, y otros electrodomésticos emiten ondas nocivas debido a radiaciones electrónicas no ionizantes.
– Relojes y aparatos con cristales líquidos: Despertadores fosforescentes, radios despertadores y dispositivos con pantallas de cristal líquido emiten radiaciones ionizantes que pueden ser peligrosas.
– Objetos metálicos grandes: Calderas, colectores, coches en el garaje (especialmente si están ubicados en la vertical de la cama), y cajas fuertes pueden deformar el campo magnético terrestre, irradiando energía «metálica» que afecta el entorno.
– Espacios cerrados: Chimeneas taponadas, colchones de aire sin desinflar y sótanos herméticamente cerrados pueden acumular aire ionizado, que se vuelve nocivo si no se airea adecuadamente.
– Muebles con ángulos agudos: Tanto si son de metal como de madera, los muebles con esquinas sin redondear emiten formas de energía perjudiciales, algo estudiado en disciplinas como el Feng Shui y la radiestesia.
– Materiales sintéticos en suelos: Moquetas, alfombras, linóleos y revestimientos hechos de materiales no naturales alteran el campo electrostático, pueden liberar gases dañinos y generar iones positivos, lo que es perjudicial para el ambiente.
– Puertas y estructuras metálicas: Rejas, puertas claveteadas y otras estructuras metálicas que no están conectadas a tierra actúan como emisores de energía nociva, además de la propia radiación del metal.
– Adornos y objetos decorativos: Estatuas, cuadros, máscaras y dibujos, especialmente si fueron hechos por personas con estados emocionales o mentales negativos, pueden emitir energías perjudiciales debido a su forma, color o el estado mental de quien los creó.
Es importante no sentirse abrumado por esta lista, ya que su objetivo es ayudarnos a identificar y corregir posibles fuentes de radiación nociva en el hogar. A medida que aprendemos más sobre cómo nuestro entorno nos afecta, podemos ir haciendo pequeños ajustes para mejorar nuestra calidad de vida, especialmente si estamos buscando o construyendo una nueva vivienda. El objetivo es crear un espacio lo más saludable posible.
Es fundamental prestar especial atención a los lugares donde pasamos más tiempo, como el dormitorio y el lugar de trabajo, ya que la exposición prolongada en estos espacios puede influir significativamente en nuestra salud.
Si detectamos alguna de estas fuentes nocivas, no debemos alarmarnos. Existen tratamientos y soluciones que pueden neutralizar o minimizar sus efectos, mejorando el bienestar general, con la armonización y equilibro efectuados por Biohabitabilidad con la radiestesia o teleradiestesia se lo podemos solucionar.
