Neutralización de las Geopatías

En temas referentes a neutralización, sólo la investigación y la experiencia son válidas para demostrar las cualidades de cualquier sistema o método neutralizador.

Se tendrán que distinguir los objetivos a neutralizar: telúricos, eléctricos, electromagnéticos, radiactividad,… ya que cada uno se comporta de distinta manera en su relación con los sistemas biológicos, e igualmente sus características físicas son diferentes, para buscar la solución apropiada a cada caso.

Si la Geobiología se basa en armonizar o, dicho de otro modo, en reducir efectos negativos provocados por agentes telúricos (Fallas, corrientes de agua, líneas Hartmann) o emisiones nocivas (Electricidad o radiofrecuencias) ¿Que podría hacerse para armonizar este planeta?

Está claro que podemos, localmente, en nuestro entorno cercano (Nuestro propio entorno), mejorar la armonía y aumentar la energía, haciéndole un “buen sitio”.

Fluctuaciones energéticas y zonas inestables

El debilitamiento o desaparición parcial de la capa de ozono, supondrá un incremento de la radiación recibida por el planeta y por consiguiente, un mayor flujo de energía circulando por sus canales energéticos

Uno de los retos más grandes que se le plantea a quién practica una prospección geobiológica, es la cuestión de si lo que está detectando, permanecerá invariable en el tiempo, o por el contrario se verá sujeto a fluctuaciones sugeridas.

En la práctica cotidiana estas fluctuaciones las tenemos claras en cuestiones como la contaminación electromagnética derivada de una línea de Alta Tensión o un transformador sectorial, cuyos flujos e intensidades electromagnéticas se incrementan o decrecen a lo largo del día, condicionados por el consumo eléctrico y en función del uso de tales instalaciones. En este caso, sabemos que por lo general son las horas de máximo consumo(mediodía y entre las 8 y las 10 de la noche) en las que la contaminación electromagnética es más intensa.

Pero tenemos claro que no existen reglas fijas, pues algunas líneas de mediana tensión y algunos transformadores, suministran corriente a fábricas o negocios de alto consumo energético (aire acondicionado, cámaras frigoríficas, etc.), con lo que los momentos de mayor incidencia pueden corresponder al horario comercial o fluctuar aleatoriamente, estando condicionados por la puesta en marcha de las máquinas.

Un problema similar pero de mayor complejidad se nos plantea al detectar una “zona geopatógena” o zona de alteración telúrica; ya que, dependiendo del momento de la prospección notaremos una mayor o menor intensidad energética o alteración.

Es conocido por ejemplo, que en los momentos en los que se producen manchas solares y en las horas e incluso días posteriores, toda la estructura geomagnética terrestre se ve fuertemente alterada, produciéndose fenómenos extraños que pueden ir desde el considerable incremento energético de una zona en concreto, hasta la desaparición momentánea de una alteración telúrica o por ejemplo la duplicación de las líneas Hartmann.

Algo similar sucede en los días que preceden a los movimientos sísmicos de gran intensidad (terremotos). No importa mucho donde se produce el movimiento sísmico, lo que nos interesa saber es que antes de que se produzca la tierra está saturada de energía y resultará dificil establecer con claridad las zonas neutras. Podemos sospechar que algo de estas características está pasando cuando constatamos el excesivo engrose de las líneas Hartmann, las cuales pasan de sus 21 cm de espesor normal a más de medio metro e incluso hasta pueden llegar a tener 80 o 90 cm de espesor. Por ello hay que estar atentos a las noticias que hagan referencias sobre tales fenómenos como por ejemplo: los eclipses, las manchas solares, los terremotos y algo tan imprevisible hasta hace poco, como la desaparición de la capa de ozono.

De hecho existen terrenos y zonas bastante estables energéticamente, en las que las sucesivas mediciones realizadas con el transcurso de los años no han mostrado fluctuaciones notables, permaneciendo bastante invariables las zonas neutras y las zonas alteradas.

Pero por desgracia, existen otros lugares que podemos denominar “inestables”, en los que cada vez que “mides” te encuentras con sorpresas desagradables ya que las zonas alteradas “se mueven”; quiero decir que varían de lugar de ubicación o se ensanchan (o a veces decrecen).

Este fenómeno es muy frecuente en “zonas freáticas”, o sea, en terrenos con una capa freática superficial en donde la presencia de agua está condicionada por épocas de lluvia, sequías o por la cercanía del mar, de un río o de un lago.

Siendo fenómenos menos apreciables en zonas geográficas cuya estructura geológica es compacta y estable y en los edificios en donde se ha empleado muy poco el hierro u otros materiales ferromagnéticos, así como en las plantas más cercanas al nivel del suelo.

Los prospectores necesitamos arroparnos en la mayor de las humildades y que nadie se crea ser “El mejor”, pues todos estamos (como humanos), sujetos a las leyes de la vida, sobre las cuales lo desconocemos casi todo.

Por lo que realizamos un seguimiento regular o periódico de los trabajos de prospección y armonización, así como la incorporación de unos códigos referenciales que nos permitan conocer si el día o la hora son propicios para realizar correcta y acertadamente la prospección y otros códigos para establecer si en el lugar se han neutralizado las geopatías y es estable energéticamente.